Ingredientes
Convivencia
Globalidad
Barrios
Gente
A tener en cuenta
Los edificios siguen siendo los mismos, aunque se nota el paso del tiempo, lo que si han cambiado son sus gentes. De esos desplazados de la España rural, hemos pasado a una variedad étnica y cultural nunca antes prevista.
SANTIAGO LÓPEZ Crónicas de vecindario
Preparación
Lo que me atrae de Alcalá de Henares no es su pasado ilustre ni su rostro monumental, sino sus barrios. Esos barrios obreros nacidos en los años sesenta y setenta, al abrigo de la vivienda protegida, donde la arquitectura funcional dio cobijo a miles de vidas en tránsito. Hoy, medio siglo después, esas mismas calles respiran una mezcla de acentos, gestos y rutinas traídas de distintos rincones del mundo.
Me interesa mirar de cerca el día a día de quienes habitan estos bloques envejecidos. Espacios donde lo obsoleto convive con lo nuevo: antenas en terrazas antiguas, cables cruzando fachadas, móviles brillando en cocinas de azulejo ajado. Son paisajes domésticos que, sin proponérselo, revelan una tensión hermosa entre lo que permanece y lo que llega.
Lo que busco no es documentar carencias ni explicar realidades. Tampoco narrar vidas ajenas. Mi intención es más sencilla y más ambiciosa: construir imágenes en las que cualquiera pueda verse reflejado. Porque esta Alcalá —alejada del centro, alejada del foco— es también la ciudad de muchos. Ya sea aquí, o en cualquier otro lugar de España donde las mismas escenas se repiten con otros nombres.
Este proyecto está en marcha. Un primer fanzine ha marcado el comienzo. Ahora, el horizonte es seguir creando: un libro, una exposición, quizá ambos. Con tiempo. Con mirada sostenida. Tal vez durante uno o dos años más.







