Ingredientes
Color
Olor
Sabor
Sensación
Placer
A tener en cuenta
Siglos de historia y cultura como base, mezclados con meses de lluvias y sol. Usar recipiente de madera para reposar y envejecer. Paciencia para esperar. Decantar en copa de cristal, saborear en compañía, o en soledad, para disfrutar el resultado.
PALOMA PÉREZ DE ANDRÉS De la cepa a la copa
Preparación
Excepto para las personas abstemias, el vino está siempre presente. Cuando hay que celebrar, se brinda con vino. Cuando hay que olvidar, se bebe vino. Dionisio o Baco, viñas de vaso o de espaldera, blanco o tinto, Rioja o Rueda, sola o en compañía. Hay donde elegir.
En cualquier momento del año la vida del vino tiene algo que contar. En invierno se cuida la tierra, se tratan las viñas, se injertan, se podan y se protegen contra las plagas. Al final del frío se ven brotar las primeras hojas que en primavera ya protegen los pequeños frutos que empiezan a crecer en racimos a la espera de madurar al calor del verano. En septiembre las espaldas de los vendimiadores se doblan para recoger en sus cestos las uvas que se descargan en los tractores para llevarlas a las bodegas a despalillar, clasificar y almacenar en los enormes depósitos en los que, cuando se hayan convertido en jugo, habrá que remontar y trasegar hasta que la fermentación esté del todo lista. Entonces el líquido se pasa a las barricas y allí reposa y descansa a la espera de ser embotellado, empaquetado, trasladado y distribuido y, finalmente, descorchado, decantado y degustado.





















